The Communion of

International Catholic

 Communities

 
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Esenciales de la Doctrina

 

Nosotros afirmamos la toma de decisiones basados en las Sagradas Escrituras, la Sagrada Tradición y la Gran Sabiduría inspirada por el Espíritu Santo.  Las Sagradas Escrituras que llegan a nosotros por medio de la Tradición Viviente y las cuales fueron transmitidas por Nuestro Señor Jesucristo a sus apóstoles y a través de ellos a la Iglesia Apostólica son los primordiales y esenciales depósitos de la Verdad que requiere nuestra sumisión sin reservas en todos los ámbitos de la vida.  Las Sagradas Escrituras y la Sagrada Tradición son la autoridad suprema en todo asunto de Fe y Vida.  La infalible y confiable  Palabra de Dios es un testimonio completo y unificado a los actos redentores de Dios, que culminaron en la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo.  La Palabra de Dios, Encarnada y Escrita, proporciona la base para lo siguiente, que las doctrinas que afirmamos están en línea con los Apóstoles y el Credo Niceno:

1.       Creemos en un solo Dios, el Creador soberano, sustentador de todas las cosas, infinitamente perfecto y existe eternamente en tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.  Para El toda honra, gloria y alabanza por siempre!

 

2.           Jesucristo, el Mesías es la Palabra de Vida quien se convirtió en carne a través de su concepción milagrosa por el Espíritu Santo y su nacimiento de la Virgen María.  El que es el verdadero Dios se hizo hombre; sus dos naturalezas están unidas en una sola persona para siempre.  El vivió una vida sin pecado y murió en una cruz, un sacrificio perfecto por nuestros pecados, conforme a las Escrituras.  Al tercer día resucito corporalmente de entre los muertos, subió a los cielos, donde esta sentado a la diestra de su Majestad el Todopoderoso en las Alturas, El es nuestro mediador como Sumo Sacerdote y Cabeza de la Iglesia.  Jesucristo es el Mesías exclusivo.  El es la única forma de salvación, la única Verdad y la única Vida en quien la gente puede poner su confianza y obtener la vida eterna.

 

3.           El Espíritu Santo ha venido para glorificar a Cristo y aplicar la obra salvadora de Cristo a los corazones de los pecadores y arrepentidos.  El nos condena de pecado y nos atrae hacia el Salvador.  Jesús bautiza a sus discípulos en el poder del Espíritu Santo y les da poder a través de varias formas para hacer el trabajo sobrenatural del ministerio en Su Nombre.  El Espíritu Santo ilumina las Sagradas Escrituras, instruye a los corazones de los creyentes, y nos guia dentro de la verdad.

 

4.       Estar alejados de Dios por nuestros pecados y en espera de juicio con el mundo actual, nuestra salvación es totalmente dependiente de la obra de favor inmerecido de Dios y la bondad.  Dios imparte su justicia a los que responden con una fe viva de la gracia salvadora ofrecida por Cristo, lo que les justifica en Su santa presencia.  Solo aquellos que han nacido del Espíritu Santo y aceptan a Jesucristo, en palabra y acción obediente, como Salvador y Señor, se convierten en hijos de Dios, miembros del Cuerpo de Cristo y herederos de la vida eterna.  No obstante lo afirmamos con nuestros hermanos y hermanas católicos de todo el mundo que aquellos que sin culpa propia, no conocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia pero que sin embargo buscan a Dios con un corazón sincero y movidos por la gracia de Cristo en sus corazones, prueban con sus acciones hacer su voluntad como lo conocen a través de los dictados de su conciencia- ellos también pueden alcanzar la salvación eterna.

 

5.           La Iglesia Santa, Católica y Apostólica, la Iglesia verdadera, se compone de todas las personas que a través de la fe salvadora en Jesucristo y la obra santificadora del Espíritu Santo, están unidos en el Cuerpo de Cristo.  La Iglesia aunque imperfecta, es visible y se refleja en la expresión de las congregaciones locales donde se predica la Palabra de Dios en su pureza y los Sacramentos son administrados en su integridad, se practica la disciplina de las Escrituras, y la comunión amorosa se mantiene viva para nutrir a los creyentes en la vida de Cristo.  Para su perfeccionamiento, la Iglesia espera el regreso de Nuestro Señor Jesucristo.

 

6.           Jesucristo vendrá otra vez a la tierra – de repente, personalmente, visible y corporal – a juzgar a vivos y muertos y para consumar la historia y el plan eterno de Dios.  Tratamos de servir fielmente a Cristo en el mundo como sus embajadores y anticipamos con mucho regocijo Su llegada.

 

7.           La misión cristiana es el seguir el mandato primordial y los  principios del Mesías, el Gran Mandamiento: “Escucha”, “Oh Israel” separada de Mi y por Mi, ustedes los que llevan y son identificados por Mi Santo Nombre,  “El Señor nuestro Dios es uno”.  “Nosotros, individualmente y colectivamente, se nos manda y por lo tanto elegimos de nuestra propia voluntad amar a Nuestro Señor, Nuestro Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza”.  Nuestra misión es mostrar que somos Cristianos, demostrando la inspiración y poder natural que recibimos del Espíritu Santo.  Manifestando la compasión y el amor misericordioso de Dios Todopoderoso, la aceptación y el perdón a través de nosotros, individualmente y colectivamente, en palabra y acción, procurando los más altos y mejores intereses de nuestros vecinos, mostrando la misma preocupación que tenemos por nosotros mismos.

 

8.           Así como nos esforzamos por cumplir con las normas del amor de Dios, así vamos a cumplir con la Gran Comisión de Nazaret de Jesús resucitado.  “Id y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a obedecer todo lo que os he mandado”.

 

9.           Los seres humanos estamos creados a Su Imagen y Semejanza.  La creación sirve y se mantiene por el Creador.  Hemos sido creados para la comunión con Dios y uno con el otro entre si en la pureza y de acuerdo con las Sagradas Escrituras.  La comunión con Dios y los creyentes se caracteriza por el amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, mansedumbre y dominio propio.  El auto-control incluye la fidelidad en el matrimonio entre un hombre y una mujer, y la continencia fuera de los lazos del matrimonio.

 

10.        Nosotros afirmamos el Autor de la Vida, la conservación de la creación a través de la preservación del medio ambiente y la protección y la validación de la santidad irrevocable e inherente y la dignidad de todas las formas de la vida humana, desde la concepción hasta la tumba.  Nosotros afirmamos la resolución pacifica de los conflictos y la reconciliación entre personas, grupos y naciones.

 

 

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